agosto 01, 2006

Barcos Banderas Aviones y Memoria Historica




La semana pasada pudo verse en Cádiz un espectáculo extraordinario: La reunión de algunos de los mayores barcos de vela del mundo, acontecimiento que en estos días se repite en A Coruña, donde se ha desplazado la flota. El motivo es el 50 aniversario de la Tall Ships Races, [EN: Official Website ; Wikipedia] regata en la que participan desde naves militares, hasta simples navegantes, pasando por ONGs.


Viendo estos barcos y el espectáculo aéreo ofrecido por la Patrulla Aguila del Ejercito del Aire, llama la atención de la profusión de banderas de los países participantes, algunas de gran tamaño, como la Portuguesa lucida por el Sagres o la Española del Juan Sebastian Elcano. Una clara recuperación de la costumbre naval del SXVIII.





En el caso de la bandera española, su repetido lucimiento, su representación por los aviones, la aceptación general del público hacia todo lo que allí se relacionaba con ella, llevaba a otra reflexión, al porque de su ocultamiento, de su vinculación a valores reprobados o regímenes del pasado, lo que contrasta con la relevancia que a las suyas conceden otros países.

A este respecto, la república Francesa estableció la bandera tricolor, ejemplo para las nacientes repúblicas americanas, y la monarquía Británica creó la Union Jack procedente de las banderas escocesa e inglesa. Ambas han sobrevivido a guerras y diferentes gobiernos, si bien dentro de una, llamemosla, "estabilidad" en cuanto a la forma de estos últimos.

La Española actual, surge en la mar, pasa por monarquías absolutas, constitutucionales, guerras y repúblicas. Ha portado diferentes escudos y, sin embargo, ahí sigue despues de 200 años como una bandera atemporal y "resistente", incluso después de haberle surgido una competidora, la bandera tricolor de la Republica.




En cuanto a la bandera republicana nos ha movido a muchos el recuerdo romántico y la imágen de los valores que representaba. Pero su existencia resulto efímera, lejos del valor de representación y consolidación internacional que tiene la actual. El hecho, además, de que diversos gobiernos democráticos posteriores no postularan su reinstauración, confirman su caracter de símbolo del pasado, representativo de ideologías y recuerdos pero no del actual Estado Constitucional.

Hablamos estos dias de la recuperacion de la memoria histórica. La intención es buena, pero aprovechemos también para que, de una vez para siempre, se borren tambien de nuestra bandera aquellas connotaciones no deseadas, y más allá de los derechos territoriales y símbolos existentes en nuestro país, asumamos de una vez esta bandera como representativa de un estado antiguo, maduro, avanzado y democrático del que muchos nos sentimos parte en su totalidad.

Esto es lo realmente moderno y si lo conseguimos nos aportará muchos beneficios.





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