julio 08, 2007

En defensa del Camino de Santiago


La empresa FADESA y el Concello de O Pino, a las puertas de Santiago de Compostela, han decidido construir un Polígono Industrial de 1.000.000 m2 justo sobre el Camino de Santiago.
Ni más ni menos, que sobre el Camino Francés, reconocido por el Consejo de Europa, la Unión Europea y la UNESCO, como Itinerario Cultural Europeo y Patrimonio de la Humanidad. Premio Principe de Asturias.


Hola caminantes, nómadas y peregrinos, me acaba de llegar de Galicia un clamor que pide justicia y sensatez a las autoridades. Otra vez los intereses especulativos pretenden pasar sobre el patrimonio cultural. Como si el patrimonio cultural del Camino no fuese algo valioso o importante, como si el Camino no generase riqueza, puestos de trabajo, cohesión social, servicios y productos.

Nuestros políticos, salvo honrosas excepciones, no saben valorar el patrimonio intangible, será por culpa de sus asesores, economistas neoliberales seguramente, que no reconocen como bienes, aquellos que no se puede tocar, pesar y medir. Abunda entre esta clase política el despreció por la opinión de los ciudadanos, sólo les interesa nuestro voto, carecen de la inteligencia y de la cintura política necesaria para negociar y consensuar los proyectos que afectan el patrimonio y el territorio.

Es como si creyeran que el territorio es de ellos, es su particular juego del Turista que se ganaron en las ultimas elecciones, por el simple hecho político de haber salido electos.. No son conscientes de que sólo son gestores y depositarios de nuestro poder ciudadano.

A esta deficiencia de nuestros líderes se suma, que ahora en España han desembarcado los llamados lobyng o agentes de cabildeo. Estos nuevos mercachifles defienden los intereses de grupos de poder, entre bambalinas, son oscuros gestores que confabulan con los poderes públicos siniestros planes, que en la mayoría de los casos van en defensa de intereses poco publicables, y en detrimento de los de la ciudadanía.

Lo que antes se llamaba cohecho, ahora se llama cabildeo o lobing, ver para creer los adelantos que nos trajo el American way of life. Lo hacen sin luz, ni taquígrafos, en la secreto de los despachos de la administración o en restaurantes de lujo, luego de opíparas cenas, e incluso, llegado el caso, se han reunido en puticlubes de carretera.

Sus gestiones van desde hacer insignificantes modificaciones a un plan general de urbanismo, hasta recalificar un poco una parcelita de terreno, o para plantar un parque industrial en medio de una vereda cultural milenaria. Tú, como ciudadano de a pie, te enteras por la prensa, pero a toro pasado y ya no puedes hacer nada. Aunque en este caso abrigo la esperanza de que podamos detener esta nueva tropelía.

Dirán los políticos gallegos, que ese nuevo y fantástico parque industrial traerá una riqueza sinfín para Galicia, miles de de puestos de trabajo y un montón de bondades innumerables. A cambio sólo debe ser rodeado por los peregrinos, nómadas y demás seres de la trashumancia cultural, que en su periplo a Santiago se lo topen en medio de lo que antes era una de las rutas culturales más singular, antigua e importante de Europa, casi nada.


Pues tienen razón, se puede rodear, si fuese una ruta común, pero el Camino no es una ruta común, su singularidad estriba entre otras razones, en ese elemento de huella que deja el Camino en el territorio de Galicia y de otras regiones de España. El Camino es una impronta sobre una piel geográfica, se adaptó a los biomas, a las rutas de los seres vivos. El Camino es la trazabilidad de una cultura de la trashumancia, que le da carácter de cicatriz histórica, cultural y espiritual de Europa, y en todo caso también se puede cambiar el sitio del parque industrial.

O.F.

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