agosto 28, 2007

La noche que nació Alejandro. ( En Avilés, ¡claro! )

La música de Coti venció a la lluvia
Las ganas de fiesta se impusieron al mal tiempo y miles de avilesinos siguieron el concierto y los fuegos . Fuente (LVA)


FUEGOS. Vista del lanzamiento de los fuegos desde el puente de San Sebastián.



Un sonido potente y, sobre todo, las ganas de agradar a un público que soportó el 'orbayu' avilesino permitieron que el pasado martes Coti ofreciese uno de esos conciertos que permanecerán en la historia popular local. El concierto del centenario de LA VOZ DE AVILÉS, al que Coti agradeció en un par de intervenciones, se inició bajo una pertinaz llovizna. Tras sus dos primeras canciones ('Mi espacio' y 'Antes que salga el sol'), el cantante argentino saludó con una breve declaración de intenciones: «Gracias por venir, es una pena la lluvia, pero es una fiesta y nada debe pararla».

A partir de ahí, el concierto demostró la versatilidad del músico argentino, que no dudó en aproximarse a aires de blues reivindicativos ('El inmigrante') a homenajear a sus maestros con una brillante versión de 'Princesa' o 'Me vuelvo loco' que recuperó a los más brillantes de Tequila.

Coti enlazó canciones y se dirigió al público que bien pertrechado con paraguas y chubasqueros, bien sin nada, coreó las canciones más conocidas y aplaudió todo lo que pudo.

Vencida la lluvia, el segundo duelo se estableció entre Coti y los fuegos artificiales. La cita con el espectáculo pirotécnico era a las doce y media de la noche, pero en ese momento Coti se acercaba a los bises. Lejos de frenar, el cantante y su banda agradecieron la fidelidad del público con un cuarto de hora más de concierto, incluyendo una brillante versión de 'Nada fue un error' y recuperando temas del concierto como 'Mi espacio'.

Así que con el público dividiéndose, unos minutos después de las doce y media de la noche, una serie de cajas chinas y tallarines rojos abrían el espectáculo de Pirotecnia Morís que terminaba unos minutos antes de la una de la madrugada. Poco después, Coti despedía su actuación.

Pirotecnia Morís ofreció un buen espectáculo, sencillo, con ritmo y un brillante final de múltiples 'bombazos', tan del agrado popular. El mal tiempo restó brillantez a una propuesta sencilla, donde se sucedieron las dalias, sauces con craker, grupos de abejas, fuegos acuáticos y lentejuelas blancas para solaz del respetable.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡¡Que guapín!!

Mrs. Pat dijo...

Sí, sí, yo también lo creo. De hecho creo que es el bebé más guapín del mundo mundial, y conste que no lo digo porque sea su madre, jejeje.