abril 27, 2009

Las Cronicas de Beli - Correcaminos y Cenzontle

Desde L.A. California

Aquí la naturaleza está en todo su esplendor, el ir en bici por las calles es un placer que voy a echar mucho de menos. La mayoría de los árboles han florecido, no tengo ni idea de qué árboles son pero tienen unas enormes flores rosas. En los jardines hay rosas, jazmines, buganvillas... en los pocos jardines sin césped que hay han plantado plantas mediterráneas: romero, espliego, cantueso, palmeras, son mucho más adecuados para aquí, sobre todo teniendo en cuenta que ya han anunciado restricciones de agua, espero que para regar los miles de kilómetros de césped que hay por aquí. Sin exagerar, una ciudad de 80 km de lado, el 90% chalés con césped, da vértigo.

Todo esto ha sido un introducción para hablar de la pareja de correcaminos que me encontré ayer cuando pasaba con el coche por la colina donde están mis clases de costura. Vi un pájaro corriendo por la carretera, se apartó a la orilla y allí estaba su pareja, los dos pataslargas allí plantados mirando el paisaje, sin inmutarse. Siempre llevo la cámara, menos en ese momento, claro, así que no os los puedo enseñar. No son muy grandes, tienen unas rayitas negras y blancas en el cuello, copete, no tanto como en algunas fotos que he visto, y muy estilizados. Tenía el aspecto desafiante divertido y algo desgarbado del correcaminos de los dibujos, pero nada más, no es tan grande ni mucho menos.

Os mando un vídeo de uno de su especie, para que lo veáis:



Estaba en el coche con una amiga mexicana, y me comentó cuando los vimos que lleva como tres meses sin dejarle dormir el cenzontle que vive en el limonero de su jardín. Cenzontle es una palabra nahuatl que significa cuatrocientos cantos (wikipedia dixit), porque los tíos son unos copiotas, imitan todos los cantos, incluso los ruidos de las máquinas, así que tienen repertorio para rato. Imagino que yo también los habré oído aquí, pero no los identifico. Ella dice que canta de día y de noche como hasta las tres de la mañana, y le dije que como sabía que era el mismo, y dice que siempre está sobre el limonero o cerca de él. Imagino que será una pareja.

Pues eso, que aquí estoy con mis cenzontles y mis correcaminos disfrutando.

Bueno, esto va dirigido principalmente a los chicos: fui a ver a los Lakers al Staples, cuando ganaron contra Utah, imaginé lo que os gustaría estar a cualquiera de vosotros en mi lugar, yo bostezando de vez en cuando y preguntando que quién era quién. A nuestro Gassol sí lo distingo, y a Bryant. Gassol, jugó muy bien. A Kobe se le ve que es una máquina maravillosa, pero no estuvo muy centrado. Me divirtieron las Lakers Girls, con esa sonrisa profidén tatuada en la boca, me sorprendió ver a 10.000 personas con una camiseta amarilla con el número 24 que ponía Kobe Bryant, me reí con las pantallas cuando enfocan a las parejitas y éstas se tienen que besar, de todas las edades, todos se besan, porque están saliendo en la tele. Luego sale un pobre a tirar a la canasta desde el centro del campo, nunca acierta, pero el día que acierte uno se gana como 40 millones de dólares de un casino. Los perritos calientes están ricos, la gente grita cosas que no entiendo, decían "Utah shit", eso sí que lo entiendo, muy deportivo. Nos levantamos todos al principio y una especie de tenor (o quizá un cantante famoso aquí) cantó el himno. Soltaron tiras de brillantina al acabar el partido... bueno, ya como si lo hubierais visto.

Esto es to, esto es to, esto es todo, amigos.

Feliz finde:

Beli


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1 comentario:

elmenordecinco dijo...

Los correcaminos existen, ni me lo había planteado, aunque me quedo con el de los dibujos. Lo malo o lo bueno del baloncesto NBA en vivo es que al final hay tantos cosas que mirar para un profano que el partido casi es lo de menos.
¡Buena crónica!